- Wallbox ha visto su valor de mercado caer de más de 1.000 millones de dólares a 37 millones en cuatro años.
- La empresa reportó pérdidas de 103,19 millones de euros en 2025, pero redujo costes un 25%.
- Tiene hasta junio para renegociar 170 millones de euros de deuda con bancos como Santander y BBVA.
- El 85% de los acreedores apoya el plan de rescate, pero HSBC muestra reticencias clave.
Wallbox, la empresa española que prometía liderar la revolución de la carga de vehículos eléctricos, se enfrenta a su momento más crítico. Con un valor de mercado que ha caído en picado desde los más de 1.000 millones de dólares en su salida a bolsa en 2021 hasta apenas 37 millones hoy, la compañía tiene hasta junio para negociar un rescate financiero con sus acreedores y evitar la quiebra. Este plazo surge tras activar un preconcurso de acreedores a principios de marzo, un mecanismo que le otorga un blindaje temporal contra ejecuciones de deuda mientras busca acuerdos.
El destino de Wallbox podría influir en la confianza en startups españolas y el desarrollo de infraestructura de carga para vehículos eléctricos en Europa.
La caída de un símbolo
Fundada con la visión de simplificar la carga doméstica de coches eléctricos, Wallbox escaló rápidamente para gestionar energía integral en hogares. Sin embargo, la expansión agresiva y un mercado más competitivo de lo esperado llevaron a pérdidas acumuladas que superan los 100 millones de euros anuales. En 2025, reportó pérdidas de 103,19 millones de euros, un 32% menos que en 2024, gracias a recortes de costes laborales y operativos del 25%. A pesar de esta mejora, la deuda de 170 millones de euros con bancos como Santander, BBVA y CaixaBank sigue siendo una carga insostenible para su valoración actual.
Estrategias de supervivencia
La dirección de Wallbox ha centrado sus esfuerzos en reducir pérdidas operativas y asegurar un nuevo plan de financiación. Según la empresa, el 85% de los acreedores respalda el plan, pero HSBC, uno de los principales financiadores, muestra reticencia. Esto crea un escenario de incertidumbre donde el tiempo se agota. Los despidos masivos, que afectaron a un tercio de la plantilla, y la caída de la acción por debajo del dólar reflejan la gravedad de la situación. La compañía ahora debe convencer a los actores clave de que su modelo de negocio, reorientado hacia la gestión energética, puede ser rentable a largo plazo.
De valer más de 1.000 millones a apenas 37 millones: Wallbox encarna el sueño roto de las startups españolas.
Contexto del mercado de startups
La crisis de Wallbox no es un caso aislado en el ecosistema de startups tecnológicas españolas y globales. Tras años de financiación barata y valoraciones infladas, muchas empresas enfrentan presiones similares por deuda y rentabilidad. El sector de vehículos eléctricos, aunque en crecimiento, ha visto una consolidación donde solo los jugadores más eficientes sobreviven. Esto plantea preguntas sobre la sostenibilidad de modelos de negocio que dependen de escalar rápidamente sin alcanzar beneficios pronto.
Implicaciones para el futuro
Si Wallbox logra un acuerdo con sus acreedores antes de junio, podría reestructurar su deuda y enfocarse en un camino hacia la rentabilidad, posiblemente como una empresa más pequeña y especializada. Si falla, la quiebra podría tener repercusiones más amplias, afectando la confianza en otras startups españolas y el desarrollo de infraestructura de carga en Europa. Los inversores y reguladores estarán observando de cerca, ya que este caso podría establecer un precedente para cómo se manejan las crisis en empresas de alto perfil en la transición energética.